Un día en Koala&Co.

¡Hola chic@s! Ya es jueves, jueRnes que dicen algunos. Hoy toca nueva entrada en el blog y #lacenadelasconsuegras. Creo que es mi día de la semana favorito.

Como prometí la semana pasada voy a contarles qué pasa en Koala&Co un día cualquiera.

Miércoles 25 de octubre de 2017.

Llegada de J. y D.

Yo estoy preparada para recibir a D. y J. desde las 7:30 de la mañana, pero casi nunca llegan a esa hora. D. suele llegar a las 8 y J. un ratito después. Hoy llegaron a la vez y no de muy buen humor, los dos preferían quedarse con papá y mamá. Les dimos un poco de tiempo en la puerta, les explicamos que mamá y papá tienen que ir a trabajar, pero que entendemos que ellos se enfaden porque no quieren que se vayan. Después de un poquito de tiempo explicándoles y dejándoles expresar su disconformidad, les propuse acompañarme a buscar las orugas que se están comiendo las hojas de mis matitas de tomates. Se despidieron y vinieron conmigo enseguida. Les encanta revolver entre las plantas. Aprovechando que buscábamos las orugas (no las encontramos), olimos la lavanda y vigilamos como van creciendo los ajos…

Después fuimos a la cocina a preparar el bibe de D. Ella prefiere desayunar un ratito después de levantarse, así que siempre lo hace en casa. Ella agarra el recipiente de cristal que uso para calentar la leche y yo la vierto, J. abre la puerta del microondas yo meto la leche y él le da al botón. Comprobamos que está calentita, la ponemos otra vez dentro del bibe (D. lo agarra) y yo le pongo el gofio y lo agito bien y ¡a desayunar!. Mientras D. se tomaba su bibe J. y yo estuvimos hablando un rato, y me trajo un libro con fotos de animales para que lo viéramos juntos.

Después del bibe de D.

Salimos al patio. Correr y jugar a esconderse. Hacer equilibrio en la barra y saltar con los dos pies a la vez. Pasar por dentro del tubo de tela. Chutar el balón… Además sacaron el carrito de limpieza, se repartieron el cepillo-la pala y la fregona-el cubo y se pusieron a limpiar. Como en realidad estaba todo limpio, sacaron un poco de tierra de los parterres para tener algo que recoger de verdad.

J. dejándolo todo impoluto.

Mientras tanto yo les observo pero no intervengo a no ser que ellos me lo pidan o yo sienta que es necesario. A J. le chifla que le pase el balón para chutar. D. viene de vez en cuando para que le haga un mimo. J. se cayó y le hicimos «sana sana», se curó enseguida. En algún momento J. quiso algo que D. estaba usando y se lo quitó. Se lo devolvimos y buscamos una alternativa, después de un ratito J. le preguntó a D. si se lo prestaba y se lo prestó.

Sobre las 10 nos sentamos en la mesa a comer nuestro desayuno. Siempre tomamos fruta. Hoy compartimos una manzana enorme. D. en trozos pequeños y J. en trozos grandes que él va mordiendo.

Después de la fruta.

Pasamos otro rato en el patio, cuando D. y J. lo decidieron fuimos al cuarto de juegos a hacer pujels (puzles en el lenguaje de D.). Además de materiales que se pueden encajar, tenemos otros que se pueden apilar o insertar, cuentos para mirar, lápices de colores y papel, tizas… D. y J. los usan como prefieren y el tiempo que les parece. Como es natural cada vez pasan más tiempo concentrados y entretenidos haciendo torres, insertando cordones en diferentes sitios o garabateando.

D.con su cuento y yo con el mío.

A veces encajan las piezas de los pujels o las usan de «telefono» o de «avión». Yo les observo y mientras leo u ordeno, me mantengo «ocupada».J. y D. acuden a mi si lo necesitan. Hoy, por ejemplo, no intervine en ningún momento.

Recogimos los materiales entre los tres, cantando y sabiendo que después de recoger íbamos a tocar instrumentos y a escuchar música.

¡Música, a bailar!

Esto lo hacemos todos los lunes, los miércoles y los jueves. Actividades semi-dirigidas con música. Saco la cesta de los instrumentos y les dejo elegir el que prefieren, la cesta se queda a mano para cambiar de instrumento cada vez que les apetece. Recurro a un repertorio determinado que ellos llevan oyendo meses y ya conocen. Tocan los instrumentos como quieren y bailan a la vez, o solo bailan y palmean, cantan la melodía… ¡Tienen el ritmo en el cuerpo!, tocan a tempo e incluso son capaces de repetir esquemas rítmicos concretos que caben perfectamente en el pulso de lo que están oyendo. Además aprendemos unos movimientos determinados escuchando la Marcha Radetzky  y hacemos diferencias en cada parte. También tocamos los instrumentos forte/piano y nos movemos rápido/lento. Hemos empezado a escuchar El carnaval de los animales de Camile Saint Saëns. Por ahora disfrutamos de:  Introducción y marcha real del león, Gallinas y Gallos, Personajes con largas orejas Canguros. Nos sentamos y estamos muy atentos y cada vez que aparecen los animales hacemos un movimiento o un sonido (si es el canguro saltamos, y son los personajes con largas orejas hacemos iiiiaaaaaa).

Toda la música que oímos está en listas de reproducción de Spotify a las que tiene acceso cualquiera que lo desee. La música sólo se escucha, no la acompaño de ninguna imagen, para no sobre estimular y sobre todo para que el sentido de la vista no «coma terreno» al del oído.  También para no interferir en lo que D. y J. se imaginan y sienten con lo que escuchamos.

Al final ponemos algo que ellos eligen y bailan como les parece, ahora lo que lo «peta» es hacer la croqueta y dar muchas vueltas.

¡A comer! 

Nos lavamos las manos y preparamos la mesa, llevamos las servilletas las cucharas y los baberos. Pusimos los vasos de agua cerca. D. y J. se sentaron y yo les llevé la comida. Hoy hubo potaje de lentejas de primero y de segundo filetes de merluza con verduras. De postre compartieron un kiwi y una mandarina. D. y J. comen solos, me piden ayuda cuando se les resbala lo que pinchan o cuando quieren rebañar el plato. Comen genial, les gusta todo y no ponen pegas cuando les ofrezco platos nuevos.

Dientes y a descansar.

Puse una música suave, tranquila y no muy alta (también está en mi Spotify), fuimos al baño. D. y J. se cepillaron los dientes, las muelas y la lengua. Enjuagaron los cepillos y se lavaron bien las manos y la cara con jabón. Después nos quitamos los zapatos y nos sentamos en la zona de descanso a mirar cuentos. Leyeron un rato solos y después les conté yo uno. Poco a poco se fueron relajando y buscando su ladito del colchón. Repartí unos cuantos besos y unas cuantas caricias y a descansar. D. se queda dormida sola y enseguida. J. necesitó un ratito en exclusiva, hablamos un poco y le rasqué la espalda. Los desperté a las 14:50 diez minutos antes de que los vinieran a buscar.

Cuando sonó el timbre salieron corriendo muuuy contentos a preguntar quién había llegado. Siempre se alegran mucho de ver a mamá o a papá. Después de una charla pequeña sobre lo que ha pasado en el día, nos despedimos todos hasta el día siguiente.

Todos los dias son iguales, pero diferentes.

En Koala&Co las rutinas son importantes, las partes del día están reguladas por el desayuno, la comida y la siesta . Las actividades que realizamos son principalmente elegidas por los niños. Pongo diferentes materiales a su alcance para que los usen como prefieran. Les doy pie al juego libre. También, como ya he explicado arriba, realizamos actividades semi-dirigidas sobre todo con música. Pero también les ofrezco participar en la cocina, cortando fruta o separando las lentejas de las piedritas. Otras veces uso los cuentos de un modo determinado, para poner énfasis en distinguir emociones, colores, formas… D. y J. van marcando el ritmo y yo estoy atenta para ver qué puedo ofrecerles o si tengo que cambiar los materiales porque necesitan nuevos retos.

Cualquier actividad se interrumpe si es necesario para atender una necesidad más importante. Por ejemplo J. ya no usa pañal, así que si avisa de que tiene pipí dejamos lo que estamos haciendo y volamos al baño, o si de repente alguno se cae y hay que consolarlo o, simplemente, si lo que estamos haciendo no les interesa o no les apetece hacerlo más.

De vez en cuando salimos de paseo, montamos la piscina si hace mucho calor o robamos el tiempo de cualquier actividad para tirarnos al suelo y hacernos cosquillas.

J. poniendo solución a la ola de calor.

Y cantamos, para cualquier cosa y en cualquier momento. A veces empiezan D. o J. espontáneamente, yo reconozco la canción y seguimos todos juntos. Otras veces al revés. Vienen y me piden un tema y viceversa. Improvisan cambiando el texto a melodías que ya se saben. ¡Nuestro repertorio no para de crecer!

Así, más o menos, se pasan los días y yo no me puedo creer, a veces, que hace nada aún gateaban…

 

 

 

 

 

 

 

 


4 comentarios en “Un día en Koala&Co.”

  1. Intensos y emocionantes todos los momentos del dia en Koala!!! Disfrutan y se les nota…..

    1. ¡Gracias Teresa! Ellos disfrutan, y yo aprendo. ¡ Qué suerte tengo!

  2. Son muy felices! Lo pasan fenomenal! Cada día una aventura en Koala…

    1. ¡Gracias Yanira! Yo vivo las aventuras con ellos y me lo paso fenomenal.


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