Me comprometo.

Jo. y yo de paseo por Viena.

A veces cuando miro a D. y a J. o a mis sobrinas y las veo jugar en su «aquí y ahora», me pregunto qué les deparará la vida en este mundo les estamos dejando, si me recordarán con cariño, si lo estoy haciendo bien…

Esto de la crianza es, a veces, muy complicado.

Se juntan muchas variables. Lo que sabes porque lo has estudiado, lo que sabes porque lo has aprendido a través de tu propia experiencia vital, lo que sientes, lo que intuyes, lo que tienes escondido en el subconsciente, lo que temes, las expectativas que pones en lo que haces y en los demás… cómo ERES.

Como la vida te lleva por donde tienes que ir, yo tuve la suerte de hacer un gran trabajo personal con un psicólogo fantástico, Alejandro Croissier. El paso previo a Koala&Co fue un trabajo personal intenso, de «desaprendizaje», de aprender a confiar, a descifrar los sentimientos y ponerles el nombre correcto. Una toma de conciencia en toda regla, de quién soy (¡y cuántas soy!) y aceptarme tal cual. Una etapa de sentir y agradecer el camino recorrido que me había llevado a Alejandro y a confirmar que la idea de criar niños en casa era fantástica y, además, un proyecto precioso.

Jo.

Yo ya había cuidado a muchos niños antes, y criado a una durante 6 años. A mi Jo. a mi rubia de ojos azules. Mi primer vínculo real y consciente con un niñ@, de ombligo a ombligo, aunque yo no la hubiera parido. ¡Ojalá hubiera sabido entonces todo lo que sé ahora!

Jo. En el parque, luciendo flequillo autocortado.

En algunos momentos, Jo. me ponía en situaciones a las que nunca me había enfrentado con ninguno de los niñ@s a los que había cuidado antes. Así que aprendí a escuchar mi intuición, a descifrar sus llantos y entender sus necesidades.  En esos años con ella entendí lo importante que es tener un vínculo sano con la familia. También supe, sentí en mi propia piel y vi con mis propios ojos, que los niños quieren incondicionalmente a todo el mundo. Y superé con ella (al menos en parte) el dolor y la inseguridad que produce separarse de una madre.

Después de ese tiempo con ella, he leído mucho, asistido a cursos y vivido distintas experiencias con otros bebés y niñ@s. Pero puedo decir que Jo. fue mi gran maestra, la niña que me demostró que llorar 40 minutos seguidos era, en su caso, necesario. Y no me salía decirle que no llorara. La acurrucaba, y la dejaba hablar e hipar. Luego la bañaba le peinaba su pelo largo y poco a poco se iba calmando. Ella sola. Yo sabía porqué lloraba tanto, pese a que ella se hubiera enfadado por otra cosa, y la acompañaba. Aunque el verbo acompañar como fundamental en el proceso de crianza,  llegara a mi mucho después.

Cuando echo la vista atrás y recuerdo todo lo vivido con Jo., me digo que lo hice lo mejor que supe y pude. Espero de todo corazón que ella se acuerde de mi con cariño y me perdone el haberla dejado y haber vuelto a Gran Canaria. Hoy en día es una adolescente preciosa que de vez en cuando me manda un whatsapp para preguntarme cómo estoy y para contarme qué tal le va en el instituto.

Ahora  también lo hago lo mejor que puedo y sé. La diferencia es que han pasado 12 años y que conscientemente quiero criar a los niñ@s que me rodean de forma respetuosa.

Para ello me comprometo.

Adquiero un compromiso conmigo misma, para seguir ahondando en quién soy y ser coherente con lo que siento, pienso y hago. Me comprometo a observar a mis niñ@s y a no intervenir, a distinguir sus miedos de MIS miedos. Me comprometo a quererles mucho, tal cual son, con todo su carácter. Me comprometo a escucharles de verdad y a interpretar sus «no quiero». Si les digo que NO a algo, me comprometo a dejarles expresar su frustración. Si me equivoco me comprometo a reconocerlo y a pedir perdón. Me comprometo a seguir estudiando, a tomar distancia en los conflictos y ver si son «mis cosas» o «sus cosas». Y me comprometo a abrazarles mucho a besarles tanto como me pidan, a hacerles mimos y cosquillas. Me comprometo a crecer con ell@s, a evolucionar, a dejarme enseñar… A que el vínculo sea sano, sea sólido.

¿Ustedes a qué se comprometen?

 

 

 

 

 


2 comentarios en “Me comprometo.”

  1. ¡¡Yo me comprometo a acompañar!!

    1. Además, ¡lo haces de maravilla!
      Mil gracias.


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